Las cosas son más simples de lo que nos quieren hacer ver, la parafernalia que rodea a las ideas complican la comprensión de las cosas claras y de salón, por eso hay que buscar la verdad en los hechos, ser pragmático y ayudar a buscar el lugar que cada uno merece ocupar.
Las injusticias crean incomodidad y ha larga nos lleva a enfrentamientos que se deben evitar, la democracia es un bien pero todavía es mejor el conocimiento y la educación siempre y cuando el adoctrinamiento sufra un escarmiento, pues en esencia va en contra de la ciencia, que es lo que en nuestra conciencia debiera imperar por decencia.
Las jitanjáforas son formas de expresión en la que prima la ecuación del millón, su sonoridad tiene que ser de calidad y por unanimidad, no busca humildad y si teatralidad, cuanta más aparatosidad más y mejor grandiosidad en la casuística de su capacidad para mejorar la intelectualidad y llegar a la inconmensurabilidad.
Esto que parece una exageración es algo que produce expectación a mogollón tal y como predecía Agamenón, asesinado por ser el primero de los hombres de la guerra Anax Andrôn. Con mucha expectación Platón escribió la odisea de Agamenón tras mil años de sinrazón. Su padre y sus hermanos, Aristón y Glaucón llegaron a la conclusión que con el paso del tiempo solo hay un Dios que es el conocimiento y no la ignorancia y la sinrazón, la dirección en la educación es lo que nos lleva a ser un buen anfitrión lleno de razón tal y como dejó dicho Platón.
Que difícil es creer a un ser que aun está por conocer, dicen que con fe llegarás a tener lo que te llegará a pertenecer, así al comprender abordarás el saber porque todo es cuestión de entender lo que sea menester.
Cuando dudas a donde ir todo puede ser un sinvivir, al abrir un elixir además de fluir, puedes recibir algo con que dormir, ha decir del que va salir para partir, al asistir puede ser que vaya ir ha escribir para cubrir lo que ha de decir al sufrir, el que va ha morir.
El albur de un augur con mucho glamur me tomé un yogur. Pasteur que fue un thaur y un ligur me recomendó ir al sur a saciar mi sed con aguazur.
La idea semeja a la almeja, la tontería a la tintorería, la encalada a la martingala, la atontada siempre es vacilada, la estúpida buscó la avenida de la guarida, por ser presumida y así fue escupida cara a la salida para su defenestrada huida hacia la jitanjáfora en buena medida, para llenar la ánfora de epanáforas que son como esporas y lagrimas moras. Etcétera, etcétera y etceteras porque al final no te enteras.





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