Existe una mayoría, que si no se dejase manipular, impondría la justicia social y con ello su vida mejoraría. Los que no ven la viga en su propio ojo y ven la paja en el ajeno, demuestran con su aptitud, su sectarismo y su animadversión, porque tienen un problema de socialización con más de la mitad de la población. Esta gente es peligrosa por su estupidez pues no entienden ni comprenden la necesidad de los demás y que además son la mayoría de la sociedad.
Temen y odian la verdadera democracia porque perder poder no les hace ninguna gracia. Dictar y ordenar la forma de gobernar para sus fortunas incrementar es su finalidad. Son insaciables e irresponsables, hipócritas y miserables, y ha pesar de todo esto son percibidos, por una gran parte de población, que mira pero no ve, como paradigmas del ejemplo a seguir.
Se tragan la mentira y para su desgracia inutilizan la herramienta que libera su dependencia, quedando a merced de mercenarios. Estos al contar con el apoyo de los poderosos, los encaminan hacia el flagelo en forma de anhelo, miran pero no ven el cielo y son conducidos por inocentes... de cabeza al infierno verdadero, en una vida de miseria que es un camelo sin esperanza, donde el sufrimiento y el aburrimiento serán sus compañeros para su desgracia y calamidad, ya que serán marginados por los oligarcas de esta sociedad, que para algunos se ha convertido o se convertirá en un infierno antes de llegar el invierno y ponerse ha purgar.





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