domingo, 9 de febrero de 2014

2007-------+++++++++++++++2030


      En el 2007 teníamos 100 y decían que vivíamos bien, en el 2014 tenemos 60 y nos faltan 40 que algunos se han llevado a cuenta. Al parecer en el 2015 recuperaremos 1 y 39 continuaran perdidos para la autofinanciación y reconversión del sistema productivo, y así año a año llegaremos al 2030 para después de 23 años volver al punto de partida completándose un saneamiento que a la oligarquía, mediante el trasvase de la sangría la sale de forma gratuita. 

      Trabajaremos más por menos, las grandes empresas multiplicarán beneficios mediante ingeniería financiera alimentada con la pasta robada. Negocio redondo, sin exponer se volverán a enriquecer una y otra vez. Mientras tanto el merodeo, el circunloquio, el apodo, la retórica y el eufemismo serán las técnicas del mareo a utilizar para nuestro bien conformar.

viernes, 7 de febrero de 2014

DEBILIDADES HUMANAS


     Yo personalmente puedo entender, dentro de un orden previamente establecido, las "debilidades humanas". Como dice la canción, nadie es mejor que nadie y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, pero lo que no comprendo es la hipocresía y la tergiversación, de unos actos que van en contra de la moral pública y publicada de ciertos hombres y mujeres que dicen representar una doctrina ejemplar, y que a la hora de la verdad siempre traicionan. Con nocturnidad y alevosía hacen lo contrario de lo que predican, y si por un casual sus hechos se descubren, nos dicen que pertenecen a su vida privada, en la cual nadie tiene derecho a inmiscuirse. Los padres de la patria, defensores de la imposición de la moral pública y privada, mediante el chantaje emocional y el castigo, ya sea económico o de privación de la libertad, resultan en muchos casos practicantes de "debilidades humanas" contrarias a la moral y las buenas costumbres que la derecha católica quiere imponer a los demás. 

      Todos sabemos del vicio pecaminoso y golferil de muchos políticos, miembros de la Casa Real, sacerdotes y eclesiásticos en general. Estos que presumen de una moral y conducta intachable, también tienen "debilidades humanas". El sexo es el motor más potente de la naturaleza y su uso tiene consecuencias más allá de unos cuantos orgasmos, y esas consecuencias se pueden y se deben legislar tal y como una sociedad libre y moderna demanda, lo que no se debe es cortarle la corrida al practicante de un hábito tan gratificante para los de izquierdas y derechas, para ateos y creyentes, para hipócritas y consecuentes.

sábado, 1 de febrero de 2014

Relatos de un pescador afortunado: ENTRE NINFAS Y NEREIDAS

     10-07-2008
                                                    Entre Ninfas y Nereidas
     
      Alentado por la intuición de que por fin legiones de cardúmenes abandonaban las profundas aguas del océano, pasando a ocupar sus apostaderos de caza en las someras costas de las entradas y fondos de las rías, y recordando experiencias anteriores, me hice una composición de lo que me iba a encontrar, planificando una jornada de pesca para confirmar mi premonición.

        Por algún mecanismo que la madre naturaleza dotó a los depredadores marinos, estos saben con una cierta anticipación cuando el comportamiento del mar les va a facilitar su alimento. El mar de fondo empezó a remover y agitar el hábitat en el que pequeños peces y crustáceos se habían asentado después de un largo tiempo de calma y estabilidad, hasta que el mar rompió con su fuerza la colonia de algas que daban cobijo y protección a aquellos que iban a servir de alimento a sus depredadores. Al principio de aquel mes de Julio las lubinas comenzaron a dar señales de vida.  Llevaba un tiempo desde el mes de Marzo que no había sentido la necesidad de coger la caña, pues las condiciones climáticas no habían sido favorables para la práctica de la pesca deportiva del “vareo”. Pero una mejoría repentina del tiempo hizo que grandes cardúmenes migraran desde sus “cuarteles de invierno”. Su voracidad depredadora era tal, que con la ayuda del mar de fondo que removía y arrancaba de sus refugios a sus presas, saciaban su apetito con toda clase de alevines de peces y crustáceos que servían de “pasto”, sin desdeñar toda clase de bichos que viven enterrados en los arenales de las playas, como gusanos, pulgas de mar, etc.. Aprovechándose del aumento de la temperatura en las aguas casi siempre frías del Atlántico, comenzaron una actividad frenética. Entre los canales y escondrijos de los roquedales perseguían y acosaban a sus víctimas sin darles tregua. Divididas por diferentes rangos: las más jóvenes buscaron refugio en los interiores y fondos de las rías, en busca de alimento que en esa época abundaba en forma de alevines de otras especies, a los que atacaban con una ferocidad inaudita; aquellas procedentes de eclosiones anteriores y por lo tanto más desarrolladas, ocupaban todo el frente litoral y las entradas a las rías, depredando toda clase de especies de un tamaño menor que osaran cruzarse en su camino. Los depredadores siempre que pueden emplean la ley del mínimo esfuerzo, son oportunistas y gastan la menor energía posible en sus actividades. Están al acecho esperando su oportunidad, y cuando por fin la tienen, atacan con tal avidez a sus presas, que en un corto periodo de tiempo se sacian, acumulando reservas de proteínas por si la siguiente oportunidad se hace de rogar.
   
       Aquel día, tres de Julio, daba comienzo una nueva fase lunar. Madrugué como no podía ser de otra manera, y me encaminé a “La Grande de Monteferro”, opción que había elegido por la altura de la marea, ya que con menos agua las grandes algas de cintas serían una dificultad insoslayable. Comencé “vareando” con un “rapala” original flotante de 18 cm., pero al apurarlo y trabajarlo a tirones, tocaba y empachaba entre las algas. Decidí cambiar de señuelo montando una cucharilla Toby de 25 gramos, a la que sustituí el anzuelo triple por uno sencillo de carbono del nº 2, con la intención de que se deslizara entre las cintas evitando en lo posible los enganches. Al tercer o cuarto lance “sufrí” una portentosa picada, y digo sufrí porque después de una enconada lucha con el animal, al que no llegué a ver, se me encabezó detrás de una roca situada a mi derecha, y aún que esperé pacientemente con el brazo estirado hacia el cielo, a que la fuerza del mar lo arrastrara, al final sucedió lo inevitable, el sedal rozó y rompió. Perdí una pieza que por las sensaciones vividas era de record, pero esto es así, no todo es fácil ni siempre ganas.

      Una semana después en una mañana crepuscular, cuando también cambiaba el ciclo lunar, el destino quiso que enmendara mi fracaso anterior. Había madrugado, la sombra de la noche aún reinaba en la playa cuando llegué. Paré allí precisamente por ser un lugar de fácil acceso a pesar de la oscuridad. “Varear” en un playal al amanecer en verano es uno de los lujos más gratificantes que un pescador pueda sentir. La soledad más absoluta me acompañaba pero me sentía perfectamente integrado en el lugar, disfrutaba con cada lance, la Toby de 20 gramos iba y venía entre las olas que rompían sobre el arenal, las nereidas se levantaban una y otra vez haciéndome compañía cual ninfas al amanecer. Había afinado todo lo que podía en aquellas circunstancias, el sedal del 22 se deslizaba fuera de la bobina alcanzando con facilidad los sesenta metros, pero las picadas empezaron a producirse a mitad de recorrido, por lo que ya no me esforzaba en mandar los latigazos del principio, las tenía a treinta o cuarenta metros de la orilla, me picaban piezas de distintos tamaños, aquellas más inmaduras las soltaba de nuevo a la vida, quedándome solo con las de mayor tamaño.

     Eran ya cerca de las nueve y, después de haber recorrido gran parte de la playa Del Abra, acabé en su extremo más oriental, en el límite donde comenzaban las rocas. Al ir aclarando el día las picadas empezaban a espaciarse en demasía, ya estaba pensando en recoger y marchar, cuando sentí una descomunal picada prácticamente a mis pies, reaccioné con rapidez soltando el freno al carrete, le fui dando sedal a medida que el animal tiraba tratando de zafarse, pero siempre manteniendo la conexión mediante la tensión necesaria para que no cogiera excesiva velocidad y partiera la línea. Así que me armé de paciencia y me dispuse para una lucha intensa y larga. Era como un sueño, tenía clavado un inmenso robalo en el lugar soñado, un playal prácticamente limpio de piedras, podía trabajarlo y disfrutarlo a conciencia. Después de los primeros embates –los más peligrosos-, y ya dominada la situación me dispuse a “matar” al animal en su medio.

     Era cuestión de tiempo, la paciencia era fundamental para derrotar a semejante adversario. Había que cansarlo dejarlo ir y venir en un vai-ven continuo, dominando sus arreones y frenando con suavidad pero con firmeza su instinto que lo llamaba a buscar protección, escapando hacia cualquier escollo de piedra que pudiera haber en los alrededores. Me encontraba como en una nube, desconectado del mundo y todo lo que me rodeaba, mis cinco sentidos puestos en un solo objetivo, vencer a aquella bestia salvaje que no se dejaba dominar, que además al estar “clavado” por un anzuelo simple de carbono y no por uno triple que habitualmente lleva montada la cucharilla, la herida al clavarlo era mínima y le permitía una entereza para la lucha en su máxima expresión, aumentando su fuerza y resistencia contra mi intención de dominarlo. Aquello aumentaba el nivel de dificultad, pero también el mérito de su captura.

     Ya había perdido la noción del tiempo que había pasado, cuando la fuerza del animal comenzó a amainar, sus carreras y tirones eran cada vez más espaciados, había llegado la hora de ir arrimándolo a tierra, tenía que traerlo con mimo, pues estaba armado al límite con un sedal tan fino que no me permitía tomar ningún riesgo. El animal prácticamente estaba entregado, era como un peso muerto y ayudado por la resaca fui retrocediendo, caminando de espaldas, hasta llegar al arenal donde lo fui varando hasta dejarlo en seco. Era un robalo enorme, superaba con holgura los seis quilos, me sorprendió su color de tono obscuro, con el lomo prácticamente negro, era un animal de roca que seguramente había hecho una incursión muy puntual a la playa en busca de alimento, ya que si su hábitat habitual fuera de fondo arenoso, se hubiera mimetizado con el tono más claro del arenal.
 
    Fue un momento cumbre en mi vida como pescador deportivo, estaba disfrutando de un sueño que se me presentó en el lugar y momento menos esperado. El destino quiso que fuera así de impredecible. Nunca se me había pasado  por la imaginación semejante lance, yo que normalmente desdeñaba la pesca en las playas, por creer que en ellas las piezas a pescar eran piezas de un tamaño menor, y por tanto a descartar, donde se perdía el tiempo y las oportunidades de hacer una gran captura. Sorpresivamente, y donde menos me lo esperaba, viví y disfruté de una experiencia que quedará para siempre en mi memoria. Volví por un momento a sentirme “El Rey del Universo”, llegué a considerarme el hombre más afortunado de la Tierra, incontestablemente seguía siendo un pescador afortunado.


jueves, 23 de enero de 2014

REFLEXIÓN SALARIAL


     Los trabajadores tenemos que ser conscientes de que nuestros salarios son expoliados de diversas y sofisticadas maneras, que nosotros somos los que mantenemos todo el entramado económico del Estado. El importe de todos los gastos sociales como sanidad, pensiones, salarios de funcionarios, políticos y parafernalia que los acompaña (Casa Real, asesores, subvenciones a empresas y sindicatos, donaciones a la Iglesia, etc., etc.) salen de restarnos directa e indirectamente, una parte muy importante de nuestros ingresos por nuestro duro trabajo. Millones de trabajadores asalariados pagamos todos los meses miles de millones de euros que nos restan de nuestras nóminas de forma directa, e indirecta en el importe que pagamos en los productos y servicios que consumimos.

        Por cada 100 euros de nuestros salarios las empresas entregan al Estado....................................29.9
(23.6 Seguridad Social + 5.5 Paro + 0.2 Fogasa + 0.6 F. P.)

        Los asalariados: por cada 100 euros pagamos al Estado.............................................................21.4
(15.5 IRPF de media + 4.7 de Seguridad Social + 1.55 Paro + 0,1 F. P.)

       Por el IVA al consumo e impuestos especiales, por cada 100 euros pagamos aproximadamente..20.1
(alimentación, carburantes, electricidad, agua, rodaje, inmuebles, etc.)

        Esto quiere decir que de cada 100 euros, revierten al Estado por unos medios u otros más de 70 

        Para un salario bruto de 1.000 euros corresponden unos 300 reales.

        Después de esta reflexión uno llega a la conclusión de que la clase trabajadora pone medios más que suficientes en manos de la Administración para que esta consiga equilibrar la economía del Estado. Por  eso son los administradores  del Estado los que fallan estrepitosamente por la mala gestión prevaricadora de esa forma de gobernar, con la que toman a sabiendas resoluciones y decisiones injustas, siendo por lo tanto  ellos los responsables de la catástrofe social y económica en la que estamos inmersos. 

viernes, 17 de enero de 2014

DELITOS


     Hay empresas, sobre todo las públicas, en las que el compadreo es norma común entre políticos, sindicalistas y cargos ejecutivos. Políticos que se autodenominan según el caso, de derechas o de izquierdas se dedican en la mayoría de los casos, salvo pocas y honrosas excepciones, a la prevaricación y al cohecho. Lleva tanto tiempo sucediendo así, que parece el estado natural de las cosas y ya nadie se sorprende ni se asusta por estas prácticas delictivas. Todos estos políticos, sindicalistas y cargos ejecutivos saben que si hacen las cosas bien  van a sacar tajada en forma sobre todo de nepotismo (empleo para familiares y amigos), ascensos de categoría, y comisiones ilegales como dádivas y sobresueldos en negro. Tácitamente todos ellos están de acuerdo en lo que de verdad les interesa, la responsabilidad en la gestión siempre está ahí como una cortina engañabobos. Los recovecos que la legislación ofrece, son aprovechados por unos y otros para colar toda clase de trapacerías y siempre se mueven en el límite del filo de la navaja, porque saben que si son descubiertos sus delitos quedarán solapados por otros que mediáticamente tienen mayor atención.

      Estos delitos que practicamente pasan desapercibidos son legión y apenas se le presta atención, pero fueron tan numerosos no hace mucho, que las consecuencias continúan en el tiempo, y ahora paradójicamente pagan la purga los más inocentes. La justicia está desbordada y ocupada con los delitos mediáticos, siguiendo el juego de la distracción generalizada para al final quedar todo en nada. Ni unos delitos ni los otros serán castigados con la ejemplaridad necesaria y la injusticia quedará arraigada en la conciencia colectiva, los inocentes como siempre pagaran las consecuencias de un sistema deprimente.

viernes, 10 de enero de 2014

UN LETRERO EN EL TRASERO


     Que habilidad para la maldad tienen los poderosos, siempre están maquinando formas y maneras de buscar el máximo beneficio. El mercado es su Dios y a el se encomiendan a sabiendas del perjuicio que causan a la sociedad como conjunto, el mercado es tan amplio y las autopistas financieras son tan rápidas y seguras que los capitales viajan por todo el mundo en unos pocos segundos. Buscando acomodo especulativo, abren y cierran empresas a conveniencia, dejando tras de sí un reguero de inestabilidad que se convierte en muerte, horror y sufrimiento para millones de familias arrojadas a la indigencia.

     El poder político siempre a su merced les allana el camino, facilitándoles la explotación y expolio de los intereses y necesidades de la mayoría, que aborregada y asustada se está dejando ir como el ganado al matadero, no quieren ver lo que se le viene encima y prefieren vivir el día a día. Lo que tenga que ser será y a mí no me va a tocar, los que vengan detrás  que arreen es la forma de pensar al uso y aún que sabemos que es un abuso continuamos sin hacer frente a tanto poder maledicente, que acabará por darnos por el culo a todos y cada uno, dejándonos un letrero en el trasero con instrucciones de uso.

viernes, 3 de enero de 2014

Relatos de un pescador afortunado: JOSE Y JOSÉ, II PARTE.

                                                 

                                                      JOSE Y JOSÉ, II PARTE                
                                                                     2005

      Aquella tarde José acabó por convencerme para ir a pescar. Yo pasaba por una época de desgana y él tiraba de mí. Recuerdo que nos encaminamos a la costa y llegamos a estar cerca de La Guardia, pero después de visitar diversas “posturas” que a él le parecían muy prolíficas y darnos un tute bajando y subiendo entre piedras y tojos, no habíamos conseguido pescar nada. Entonces le comenté que como la marea estaba en pleamar yo intuía que en los bajos de Pedornes podríamos tener una oportunidad, yo aquella zona la tenía como una de las más atractivas para la pesca, pero él la solía desdeñar, así que no muy convencido conseguí llevarlo hasta allí.

       El mar tenía el punto ideal para aquella zona, barría por encima de los bajos de piedra pero no arrasaba, oxigenando el agua de una manera uniforme y constante, yo monté un rapala original de 18 cm. que tan buen resultado me había dado tiempo atrás en aquella zona, con mimo iba paseando el rapala por los canales y orillando con el las piedras que lavaba el mar, ya tendría tiempo si no sentía nada en las cercanías, de “varear” con un chivo las zonas más alejadas. No hacía más que seguir el abc del pescador de espinning. Pero José se impacientó y comenzó a “varear” con un chivo, lanzando contra una piedra grande y alejada donde el mar ofrecía una forma de trabajar interesante. Gracias a su envergadura alcanzaba con el chivo la zona con facilidad, y en una de estas, cuando arrancaba el chivo arrimado a la piedra sucedió lo que tenía que suceder, que el robalo de turno abocó clavándose en el señuelo de José. Mediante un grito me avisó pidiendo ayuda, lo había “clavado” a una distancia considerable y aquel animal tiraba como un endemoniado, había que limarle aquella fortaleza, ya a esas alturas José sabía muy bien lo que tenía que hacer, así que me limité a animarlo y a prestarle mi ayuda si se terciaba. Después de varios minutos de enconada lucha por fin el animal empezó a dar muestras de cierta debilidad, y aprovechó para obligarlo y arrimarlo a tierra, pero el lugar para sacarlo no era ni cómodo ni fácil, tenía varias piedras que por veces afloraban y dificultaban la operación, además el mar con su bravura por veces revolvía formando una contracorriente dificultando el dominio de la situación. Cuando lo mas difícil estaba hecho, controlar y arrimar a aquel descomunal robalo, quedaba ir a por él, entonces José me dio la caña yendo él a buscarlo, cosa que logró después de varios intentos, pues el mar golpeaba con fuerza y hacía dificultoso el control de semejante “aparato”, hasta que por fin lo conseguí arrimar y ponerlo al alcance de José, que lo sujetó por la boca saliendo disparado piedra arriba. Aquello no era un robalo, aquello era una animalada de robalo, era enorme sí no llegaba a los ocho quilos poco le faltaba. Verdaderamente era un animal de record. Muy pocos pescadores de “espinning” podían presumir de haber capturado un robalo de tal entidad.

       Definitivamente José estaba tocado por la mano de Dios, volvía a sentirse el Rey del Universo.

        Pasado un tiempo, después que el destino no nos ofreciera jornadas dignas de reseñar, aconteció que un domingo de marzo fuimos de pesca a Monteferro y, cuando ya habíamos visitado sin éxito: “La Grande, “La Central” y “La del Faro”, todas ellas “posturas” que nosotros solíamos visitar con cierta asiduidad, al final llegamos al “acantilado de los cuchillos” y asomándome aprecié que el mar trabajaba allí de una forma especialmente atractiva, esta es una “postura” poco visitada por su engorroso y largo acceso, pero las pocas veces que la veo en su punto ideal desde lo alto de la atalaya, me atrae de forma extraordinaria y no me resisto a bajar, pero José nunca sintió demasiada querencia por ella, por eso tuve que hacerlo bajar casi a regañadientes.

       La marea ya bajaba con fuerza, yendo casi por la mitad de su recorrido. Cuando terminamos por acceder a la “postura”, yo respetando el abc del pescador, empecé “vareando” con un “rapala” por las zonas más someras y cercanas. Mientras José en su desgana no cambió la cucharilla que ya traía montada, y comenzó a lanzar al frente superando por su derecha la piedra contra la que rompía el mar oxigenando todo el ámbito. Después de una media hora “rapaleando” por la derecha, frente, e izquierda de aquella piedra que penetraba en el mar con forma de cuchillo, no acabé de sentir la tan ansiada picada. José continuaba “vareando” de frente con la “cuchara” con desgana y en un momento que venía recogiendo uno de los lances, me comentó que allí no había nada, que era mejor recoger y marchar. Aun no había terminado de decir la última palabra, cuando una bestial picada cortó de repente nuestra conversación.

       Otra vez José, esta vez sin merecerlo demasiado se encontró con un robalo de casi seis quilos, hasta sin fe ni confianza y casi obligado, la diosa fortuna le acompañaba. Yo que había bajado decenas de veces allí con toda la fe del mundo y que había pescado decenas de robalizas, nunca había pescado allí un robalo. Definitivamente José estaba tocado por la mano de Dios.

       Tengo que confesar que al día siguiente por la tarde en ese mismo lugar para mi fortuna, con un rapala y prácticamente en la orilla yo pesqué uno de tres quilos.