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lunes, 7 de noviembre de 2016

LA SOLIDARIDAD, PARA CON UNO, NO SIEMPRE EMPIEZA CON UNO MISMO.


     Estos días se cumple mi primer año como voluntario en el Banco de Alimentos de Vigo, siempre que me han necesitado he acudido a echar una mano. He visto y he observado que los voluntarios que acudimos en momentos puntuales a la cita, siempre somos los mismos, dos docenas lo máximo, pero lo sorprendente del caso no es el bajo número de gente voluntaria, lo que de verdad sorprende es que ninguno de los que allí curramos por solidaridad y de forma altruista somos "beneficiarios", ya que por suerte todos percibimos nuestros ingresos con regularidad, por ser pensionistas la mayoría, o por tener una nómina, caso, este último, aún más meritorio.

     Con esto quiero decir, que está muy bien que los jubilados, amas de casa y empleados que puedan, colaboren, pero que estaría mucho mejor que los beneficiarios de forma directa por estar en el paro y que puedan (seguro que alguno habrá), se acercaran por allí de cuando en vez para ayudar, que es de lo que se trata, de ser solidarios y que la solidaridad (nunca mejor dicho), siempre debe empezar por uno mismo y más si se les cubren, de forma gratuita, algunas de sus necesidades mas elementales como son la comida y el vestido. A pesar de todo esto, que me parece una tomadura de pelo, continuaré dentro de mis posibilidades, ayudando en todo lo que pueda al Banco de Alimentos, pues su labor en incuestionable y muy necesarea ya que no deben de pagar nunca justos por pecadores.

viernes, 14 de marzo de 2014

DERECHOS Y OBLIGACIONES


     Tenemos derechos: como a la salud, al trabajo, al bienestar, que dependen de la voluntad y bien hacer de los que nos gobiernan. Ellos con su aptitud y competencia nos pueden aflojar o apretar la cuerda y hacernos caer en la indigencia, por mucha fuerza de voluntad y responsabilidad que tengamos, la dependencia nos vuelve vulnerables sin un nivel de presión y exigencia, por eso si les ofrecemos la otra mejilla como hasta ahora nos quitan hasta las muelas.

      También tenemos obligaciones, y está bien que las tengamos, porque así demostramos compromiso y acabamos siendo solidarios. Tenemos obligaciones con nosotros mismos y con los demás. Los trabajadores estamos atados y bien atados, nuestras obligaciones están perfectamente atornilladas y nuestra vida durante la jornada laboral está a disposición de la empresa que nos paga. Nuestra obligación es el compromiso con la producción pues de ello depende nuestro salario y el beneficio del empresario, aunque este no sea solidario con nosotros ni con el erario.

viernes, 12 de julio de 2013

CRACKS E IDIOLOGÍA


     Estos días atrás han trascendido en los medios de comunicación dos noticias hasta cierto punto merecedoras de atención. El comportamiento de dos jóvenes cracks que juegan al fútbol en España despertó interés por lo sorprendente, muy pocos esperaban, en un caso y en el otro, la forma  en que demostraron su aptitud para con la sociedad de la que quieran o no forman parte. La imagen cual estereotipo nos señalaba a uno como humilde, tímido, afable y buena gente y al otro como prepotente, descarado, chulo y egoista. El carácter de cada uno hace trascender lo intrascendente y oculta sentimientos de gran nobleza, o comportamientos fáciles y nada comprometidos.

      El fútbol como cualquier otro espectáculo deportivo no es solo cuestión de dinero, aunque a veces lo parezca. Surgen continuamente nuevas figuras que desde muy jóvenes se convierten en multimillonarios, y la verdad es que la imagen que de muchos de ellos trasciende es de unos seres egoístas y poco o nada éticos. Por eso el que se conozcan casos de un comportamiento solidario o insolidario es importante por la trascendencia mediática que conlleva el ejemplo de estas personas, que desde su nuevo estatus pueden y deben dar muestras de generosidad y compromiso.

      Como bien saben  los que me conocen, no simpatizo con el Barça ni con el Madrid. Eso no quiere decir que si algún jugador de cualquiera de estos equipos da muestras de su generosidad voluntaria y comprometida  con la sociedad, yo lo felicite y admire, y si al contrario, por muy buena imagen que se tenga si su ideología es su propio provecho, yo los censure y desprecie por ello.

      


viernes, 21 de junio de 2013

UNA LUZ AL FINAL DEL TUNEL, ¡¡¡POLTERGEIST!!!


     En el túnel de los brotes verdes, cual poltergeist después de cinco años transitando por el en la más absoluta oscuridad, empieza a refulgir una luz que nos indica a lo lejos y muy al fondo la salida. El resplandor  ilumina y guía a un ejercito sombrío lleno de hambre y frío. Millones de mujeres y hombres, todos trabajadores, transitan por el lecho amargo del desamparo encauzados por unos dirigentes incompetentes e incapaces, mientras sus capataces los obligan a caminar hacia un destino que es un desatino. Banqueros de la usura, empresarios esclavistas, eclesiásticos del engaño y la mentira, políticos de la traición y la delincuencia y jueces que dan sustento a todos estos (después de amordazar a Garzón y en pleno proceso para silenciar al juez Castro); son los capataces del sistema que nos lleva camino de la nueva era que nos espera. La luz  que nos tiene que sacar de las tinieblas refulge pero no alumbra y todo sigue en penumbra. El excelso Rajoy nos pide que perseveremos en el sacrificio para superar la crisis, que sigamos perseverando pues hay una luz en el fondo del túnel. Pero mientras la mayoría perseveramos en la austeridad impuesta a machamartillo, ellos solo perseveran en la mangancia, con sobresueldos refinados y chanchullos gurtelianos complementados con sibilinos gastos de representación y mamoneos variados.

   Mientras tanto nos siguen expoliando y muchos de nosotros seguimos mirando y observando, compadeciéndonos en una solidaridad ficticia con los caídos en desgracia. La marea aquí no llega pero el iceberg navega por un mar de aguas turbulentas que lo agita y lo menea, desquebrajándolo se funde y la inundación, cual diluvio es imparable y a muchos observantes los alcanzará más pronto que tarde.

       Si, a ti que estás mirando también te están robando, tú que crees que el asunto no va contigo, también la honda expansiva te está afectando y cada vez más. No eres consciente del alud rodante y creciente que a su paso te aplasta, te pega y te arrastra hasta ahogarte en la corriente salvaje de una inercia desbocada y miserable. ¡¡¡Despierta!!!

miércoles, 1 de mayo de 2013

NUESTROS DERECHOS NO CAEN DEL CIELO


     A veces da coraje la forma de enjuiciar la labor de los sindicatos, cuando no son más que organizaciones que emanan de la voluntad de los trabajadores. Nosotros los trabajadores somos los que hacemos que un sindicato nos sirva o nos deje de servir. Lo cierto es que necesitamos organizarnos si queremos tener unos mínimos derechos que nos amparen frente a los abusos de la clase empresarial. Sin organización y sin solidaridad, la clase trabajadora siempre es presa fácil del poder económico.

     Lo triste es que a estas alturas todavía hay trabajadores que creen que los derechos que ahora mismo tienen y que empiezan a perder, están ahí porque han caído del cielo: 40 o menos horas semanales, un mes de vacaciones, baja retribuida por enfermedad o por parto, indemnización por despido, cobro del paro al ser despedido y así mil y un derechos que varias generaciones de trabajadores han conseguido a base de lucha y sufrimiento. Los sindicatos siempre fueron el motor reivindicativo de los trabajadores y sin ellos, muchos de estos derechos nunca habrían existido. Muchos sindicalistas, encarnación de todos los males para algunos, y muchos trabajadores sin filiación sindical, nos han dado su tiempo e incluso su vida (si, he dicho su vida y a la historia me remito) en huelgas y manifestaciones desde hace más de 200 años, para conseguir lo que hasta ahora todos disfrutamos. ¿O es que creemos que todos nuestros derechos nos los han dado voluntariamente los empresarios por su amor al prójimo?

     Muchos dicen que las huelgas y manifestaciones no conducen a nada, cuando se tiene esa mentalidad siempre se hunde uno en la fatalidad, menos mal que nuestros bisabuelos y tatarabuelos a principios de siglo XIX le echaron un par de huevos, cuando por ejemplo: los sindicatos y trabajadores mineros salieron a pedir que los niños  no debían bajar a las minas a trabajar, o que las jornadas diarias no podían exceder de 15 horas. Algunos fatalistas como los de ahora decían, que así había sido siempre y que no se iba a cambiar nada. Por suerte hubo y hay personas que no se resignan y luchan y se exponen protestando, pues es la única forma de avanzar en la conquista y conservación de nuestros derechos.

     Es probable que existan sindicalistas que aprovechan la tesitura para no dar palo al agua, si es así debemos denunciarlos y expulsarlos de nuestras organizaciones sindicales. Ahora más que nunca serán nuestro mejor amparo y defensa si hacemos buen uso de ellas. Los jóvenes y no tan jóvenes tienen que mojarse y comprometerse, tienen que coger el testigo haciendo la limpieza que haya que hacerse. A los acomodados,  hay que ponerles las pilas o enseñarles la puerta de salida, los sindicatos son herramientas de trabajo y no un lugar para ir a sestear, o cuando no una plataforma para medrar a cuenta de los derechos  de los demás.