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viernes, 23 de septiembre de 2016

ESTOY HASTA LOS COJ... DE MAMONES Y HUEVONES.


     ¡¡¡Por Dios!!! ¿Que cojones quieren Vdes? ¿Pero que coño pasa en este país para votar en contra de tus propios intereses? ¿Que nos tiene que suceder para que de una vez cambiemos el sentido de nuestro voto? ¿Es que somos tontos o que? Estoy hasta los cojones de tanto tontolaba circulando por ahí. Entiendo aunque no comparto la cobardía, pero si esa es tu opción, el voto es secreto, espabila mamón que van a por ti. No solo es que esté indignado, es que estoy hasta los huevos de tanto huevón llorón que nunca aprende la lección. Hasta los huevos estoy de tanto ignorante, de tanto gilipollas galopante lamentándose de su suerte. 

     Algunos en su trabajo son muy competentes pero les pagan como peones, trabajan horas de más a beneficio de inventario y como premio tienen un trabajo precario. Acojonados por el "para tu puesto tengo a cien en lista de espera" aguantan carros y carretas con la falsa esperanza, de que venga un tercero a arreglar lo que solo tiene arreglo, si uno mismo lucha por ello. Pon tu voto de una vez a disposición ya que uno a uno sumais más de un millón, ahora mismo los teneis ociosos en el limbo del que más me da; son todos iguales, no voto y ya está. Pues no mamón la abstención no es la solución, el voto es secreto, no tengas miedo y vota al que te defiende... es tu solución. Y yo no voy a vivir siempre para aleccionarte huevón.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Todo es pedal pero no es igual III: CON DOS COJ...., DOS RIÑONES Y UN GRAN CORAZÓN


     Abro el portal y salgo de mi casa en bici, esto hace unos meses sería un sueño y me resultaría increíble, pero es cierto, y pedaleando voy superando mi primer repecho, es corto pero duro, justo en su mitad se vuelve plenamente exigente, saco piñones y mariconeo, el esfuerzo es corto pero tremendo, las pulsaciones se disparan y mi corazón parece un jamelgo desbocado, cuando llego a la cima pronto me quito el agobio de encima, mi respiración se relaja y recupero el resuello, meto piñones y plato y me voy recuperando a medida que voy bajando. Luego llaneo y llaneo dejando atrás el asfalto, pero en cuanto tengo ocasión busco un nuevo repecho corto y duro que le de acción a mi corazón, el esfuerzo es brutal, intenso pero cabal y la sensación al terminar es sensacional, vuelvo a llanear y llanear y relajado me dejo llevar varios kilómetros sin parar hasta regresar, lo peor y lo mejor está por llegar.
















      La cuesta de vuelta a casa es larga, dura y por momentos brutal, me lo tomo con calma y empiezo a subir a ritmo de vals, bajo plato, y piñones dejo tres para tantear, comienzo el desafío, sentado en el sillín empiezo a jadear, pero aún que es duro el esfuerzo más dura es mi convicción, así que pedaleo y pedaleo con ritmo lento moviendo eslabón a eslabón, mi corazón me pide regulación así que bajo piñón cuando el primer gran repechón hace su aparición, mariconéo lo que puedo y con gran esfuerzo lo venzo, en el falso llano subsiguiente recupero piñón y regulo la respiración, sin tregua ya aparece el siguiente repecho que no es más que un muy duro trecho, bajo piñones y lo subo por mis cojones y a punto de reventar los pulmones, el falso llano que aparece me recupera y me hace seguir en mis trece.

       Comienza el rey de los repechos que me llevará a la meta de mi sueño de veleta. A golpe de pedal voy subiendo lo que me parece un intento criminal, sin levantar la vista me agarro con fuerza al manillar y me obligo a pedalear; subiendo y subiendo voy viendo que lo voy consiguiendo, cojo la última curva y ante mí aparece lo que parece una pared infernal, bajo el último piñón y me dispongo a mandar el penúltimo arreón. Aprieto los dientes y ajusto todos los órganos de mi cuerpo y a golpe de riñón veo que poco a poco subo como un campeón con el corazón a punto de explosión, centímetro a centímetro avanzo hasta coronar la cima completamente exhausto  pero con la satisfacción de derrotar al gran repechón, con mis dos cojones, mis dos riñones y un gran corazón.



viernes, 26 de julio de 2013

Todo es pedal pero no es igual I: APRENDIENDO


      Se que el comportamiento humano es por veces sorprendente; tenemos manías, aficiones, costumbres y adquirimos hábitos que nos hacen ser como somos. Yo mismo, durante casi veinte años, pedaleé con constancia y disciplina espartana, en una bici estática, una media de 100 km. a la semana.
 
       Lo que al principio era fuerza de voluntad y sacrificio, luego resultó terapia y beneficio, a la larga se convirtió en necesidad con síndrome de ansiedad por practicar un ejercicio aparentemente monótono, duro y aburrido.

       Estos días atrás y a punto de entrar en la década sexagenaria, me empeñé en aprender el arte del pedaleo con una bici en movimiento. Aprovechando una rampa larga, recta y tendida, que da acceso a la casa donde vivo, comencé a lanzarme por ella en una bici sin pedales. Al principio resultó algo frustrante, pues a los pocos metros apoyaba el pié por miedo a caer, pero poco a poco, con constancia vencí a la circunstancia y conseguí deslizarme por toda la cuesta con equilibrio desde el principio hasta el final. La sensación era triunfal.

       Después de unos días practicando sin pedales y sin ninguna caída para reseñar, llegó la hora de la verdad, con una Orbea practicamente nueva me dispuse a pedalear; puse mi pié sobre el pedal derecho y el impulso me llevó varios metros, pero no conseguí despegar. A pesar de la frustración sabía que lo iba a lograr, hasta que por fin en una de estas lo logré y pedaleé en línea recta hasta que tuve que girar, y ahí empezó mi primera dificultad. De lo primero que te das cuenta es que para andar bien se requiere dedicación y paciencia, y en esas estamos hermanos, preparándome para induranear lo que se pueda y más.