sábado, 31 de octubre de 2026

ODIO, ODIO Y MÁS ODIO

            Hay personas que hagan lo que hagan son odiadas porque tienen un carácter que ensombrece y malmete a aquellas incapaces de saber estar y merecer el puesto que otros ocupan, odian escuchar a aquellos que valen y saben más que ellos y todo porque les superan en personalidad, por su complejo buscan que el reflejo del otro se opaque, para que su autoestima no salga lastimada, el odio, la envidia y el desprecio siempre tienen un precio, que es la burla en la devolución del trato. Quien a hierro mata a hierro muere, sobre todo si actúas sin saber estar y demuestras tu inferioridad de la que consciente estás, de ahí ese odio que siempre se vuelve en contra del envidioso.

              Tenemos la gran suerte de tener en la izquierda dirigentes tremendamente capacitados y la desgracia de tener un descampado en la derecha, díganmelo a mí si no: que Feijóo y Abascal son dirigentes de fiar, aparte de incapaces son elementos disparatados que avergüenzan hasta a los que les han votado siempre y cuando, tengan sentido de Estado. Este sinsentido de algunos ciudadanos es lo que nos lleva a enfrentarnos, la mayoría no nos hacemos daño por que sí. Grupos de maleantes e ignorantes son maledicentes y el algunos casos hasta esto es sorprendente: su maldad, su odio y su cinismo les ciega y expresan sandeces que no expresaron cuando otros actuaron con tenebrosa gravedad, a los que incluso taparon y ampararon cuando procedía su cese inmediato por abandono en el trato.
               Los que hacen frente a su respónsabilidad y dan la cara dando toda clase de explicaciones desde el minuto uno, a esos por ser valientes son odiados por triplicado y de forma recurrente, con saña los acusan aun siendo presuntamente inocentes de un grave fallo, consciente o inconsciente, que la justicia sustanciará de forma fehaciente.


 

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