domingo, 25 de octubre de 2026

FÚTBOLEROS CASEROS

             La especulación inmobiliaria es legal pero inmoral. Hoy en día cualquier medianía futbolística tiene la capacidad económica para convertirse en casero, con toda la inmoralidad del mundo, pues se lo permiten unos inmundos fueros. Acaparan pisos por docenas con sus ingresos futboleros para especular con ellos, esta moda que se extiende como la peste hunde aun más en la miseria a los trabajadores, pues no hay nómina que resista la especulación rentista.



             Hay ciertas familias a las que una vivienda no les llega; la de la ciudad, la de la montaña y la de la playa y eso no está mal siempre y cuando lo hagan por lo legal, pagando sus impuestos y plusvalías cuando proceda. Otra cosa es el acaparador como inversión especulativa de viviendas por docenas como están haciendo, entre muchos otros, ciertos futbolistas; no puede ser que con un millón de euros, de los muchos que algunos ganan, te hagas con cinco que a los diez años doblan su valor y la mitad de la inversión ya está pagada con su renta inmobiliaria, mientras las familias viven asfixiadas y asustadas.
            Aquí el Estado si no quiere legislar para terminar con la especulación debe construir vivienda hasta que el precio de esta se modere y apareje con los sueldos para el alquiler que nunca debería pasar del 30% del ingreso medio por hogar. Para especular tienen la bolsa, el oro... a la población trabajadora no se la puede asfixiar, pues ya no somos esclavos y los rentistas tienen un comportamiento malvado y el Estado en manos de políticos interesados no cumple con el interés primordial, que no es dar rienda suelta al capital, sinó es velar por el interés general que es el del pueblo normal y no del futbolista y demás especuladores más o menos artistas con un negocio que es un puro despojo de unos salarios ya muy mermados.

               La catástrofe completa se avecina, ya que quien gobierna no lo arregla y el que venga a la completa ruina a los trabajadores y sus familias llevará y además sin piedad, pues el interés general nunca prevalecerá y la ley del más fuerte se impondrá a lo bestia, aunque todavía muchos no lo creáis. 

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