jueves, 18 de diciembre de 2025

LA ENVIDIA

            No hay nada peor que un envidioso que no quiere aceptar el éxito por capacidad de uno de su estrato social, en vez de alegrarse y felicitar al que consiguió con esfuerzo mejorar socialmente a su comunidad, lo vitupera, pues no puede soportar que aquel que es su igual consiga con facilidad lo que para él es todo dificultad. Por una envidia mal entendida se le hace insoportable su liderazgo, no porque no entienda la encomienda, si no por que al comendador no le reconoce, por envidia, su valor. Si este fuera hijo, sobrino o nieto de un dictador o mejor de la nobleza ante él se doblegaría por vileza.

            Cuidate de confiar en los envidiosos, pues todos en potencia son corruptos por naturaleza, unos hasta la médula y otros hasta donde la necesidad los apriete. Hay quien dice que no, que él, ahora y siempre noble es y será todo honradez, como en la mili el valor se les supone y en la vida la honradez también. Hay dos tipos de envidiosos, los sanos y los destructivos, los que se estimulan y buscan ponerse a la altura, y los que se amargan "rosmando" día a día deseando el fracaso del envidiado.  

            Sentir envidia no te convierte en mala persona, pero si no la controlas dañará tu autoestima, valora lo que ya tienes y si no estás conforme lucha por conseguir lo que aun no tienes pero necesitas, que por no tenerlo, no eres inferior y menos si no tienes necesidad, seguro que en otras facetas de tu vida te encuentras en un plano superior. La envidia si no es con ánimo de superación, te convierte en un ser inferior.








 

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