viernes, 28 de noviembre de 2025

ESCRIBIENDO COMO TERAPIA

           Curiosamente después de un tiempo, escribiendo diariamente una serie de relatos sobre cosas mundanas y nada cristianas... la fuente de inspiración se quebró. Intento retomar el interés y la pasión, pero nada, no hay manera de desarrollar ideas. Increiblemente en mi mente las palabras no fluyen con la facilidad con que lo hacían anteriormente. Necesito la narrativa como una especie de desahogo ya que cuando termino de plasmar en papel mi reflexión acabo lleno de satisfacción.

              El tiempo transcurre cubriendo pensamientos ineptos, muy de vez en cuando, una buena idea da  lugar a una pequeña reseña que entrelazando una con otra, forman una frase que llena un vacío y te permite avanzar hacia el objetivo de aprender a entender, potenciando el alma que te ayuda a concebir, comparar, juzgar, inducir y deducir. Es irracional dejar pasar la oportunidad de saber más, cuanto más conocimiento adquieras más libre serás. El problema está en la relación con los demás, que por no intentarlo siquiera, se quedan atrás.
   
            Si tienes una edad tu mentalidad ya es compatible con la soledad, difícil te será encontrar un alma gemela con la que dialogar y no es tu culpa ni la de los demás. Dar rienda suelta a tus emociones es vital para el bienestar, escribir con la esperanza de hacerlo bien y con sentido es un pequeño esfuerzo muy satisfactorio, aunque no te lean. Yo escribo para mí personal satisfacción y creo no hacerlo mal, si alguien tiene interés en leerme que me lea, si no lo tiene peor para él, yo con escribir cumplí con mí necesidad de expresar mi verdad que no tiene que ser la de los demás.
               Horas y más horas de concentración me lleva mi devoción y parece que el raro soy yo, raros son aquellos que una vez jubilados se aburren por inacción, escribir es una terapia y para un mayor es sanación y regeneración.
       

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