miércoles, 25 de septiembre de 2024

BLANQUEANDO


                                                            

  

               Tratan como un acontecimiento social de primer orden una reunión de cuatro amiguetes (uno de ellos es familiar mío, del que me sentía orgulloso, y aun me duele más) a los que le importa una higa los problemas que puedan tener los que necesiten una ayuda para sobrevivir en este Estado de democracia imperfecta, porque a la parte dirigente le conviene y lo quiere así.



            Si uno tan solo de esos cuatro es complaciente con el narcotráfico y además se vale de su familia, para mediante chanchullos enriquecerse con el dinero público, dinero que siempre debe emplearse para incentivar la producción de riqueza que mejore las condiciones de vida de los trabajadores, que son los que con su esfuerzo y trabajo diario la producen y de la cual se benefician también las clases dirigentes pero a condición del respeto de la legalidad para evitar todo tipo de abusos que vayan en detrimento del bienestar general de la población sea trabajadora o no. Pero por desgracia no es el caso, aquellos que blanquean con su compañía este tipo de comportamiento, demuestran ser de la misma catadura moral.



              Si yo o otra persona cualquiera sabiendo que el elemento, sea presidente de lo que sea, ampara o amparó en su momento a narcotraficantes y delincuentes y además tiene montada una mafia familiar, para recaudar dinero que sale de nuestros impuestos y hacerse con una fortuna que disfrutará él, su familia y descendientes. El desprecio más absoluto sería el procedimiento a seguir por el resto de comensales sino quieren que la mierda les alcance también a ellos.



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