Yo que siempre me negué a utilizar semejante calificativo por respeto, y por que siempre creí en la dignidad humana sobre todas las cosas, me veo obligado a llamar gilipollas a cierto ganado. Estoy asustado con la cantidad de borregos que me rodean, la venta de un reloj de mierda valorado en 400 euros es capaz de movilizar a millones de gilipollas para conseguir uno. La labia de los pastores trumpistas lleva a millones de gilipollas a adorar y a idolatrar a un Dios de su conveniencia, sus perros pastores, con perdón para los perros, se dedican a ladrar en público tratando de convencernos de que nos volvamos estúpidos al igual que ellos. Me pregunto como es posible este comportamiento de seres que se dicen racionales y no demuestran ser mas que gilipollas.
Entre lance y lance es un contraste, pretende dar rienda suelta a mi indignación por los acontecimientos políticos del día a día de una crisis interminable, combinándola con una serie de relatos auténticos y personales sobre pesca, que ayudarán a amortiguar la furia por unos acontecimientos injustos y demoledores. Al mismo tiempo espero que me sirvan como terapia y desahogo.
domingo, 17 de mayo de 2026
MÁS GILIPOLLAS
Que fácil es extender la estupidez entre la peste de miles y miles de aborregados gilipollas que habitan este desgraciado mundo. Ahora con la ayuda de la IA, las redes sociales se han convertido en universidades estupidizantes. Cada vez es más difícil separar el trigo de la paja pero, sigue siendo factible si analizas y piensas un poco más... un poco más. Parece que ya nadie quiere pararse a pensar por si mismo, dejan que el logaritmo lo haga de forma rutinaria, creando un hábito que agilipolla hasta al más listo de la clase convirtiéndolo en un botarate más.
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