En el mes de julio de 1966 tenía 12 años y viví varias anécdotas dignas de contar y que en mi memoria todavía están. La incipiente televisión aun no era un aparato muy común en los hogares españoles, los aparatos de radio dominaban la sobremesa de la clase trabajadora. Como dice hoy la canción, "los bares que lugares de Gabinete Galigari", imperaban como centros sociales donde poder disfrutar del nuevo invento, las imágenes en blanco y negro nos trasladaban al momento vía satélite lo que acontecía a miles de Km; por ejemplo en Londres donde se celebró el mundial de futbol, el primero que se podía seguir en directo.
En aquel caluroso mes de julio, donde según Radio Nacional de España se batió el récord de temperatura jamás habida y por haber, 48 grados en Córdoba, aún no existía la Aemet. La suerte con las bombas, la decepción con el fútbol, la revolución con los Beatles y el calor consiguió que el 66 fuera un año para no olvidar. Como siempre, ya en aquellos tiempos, el fútbol era todo pasión pero también decepción, España con Iribar; Sanchís, Gallego, Reija; Zoco, Glaría; Amancio, Adelardo, Marcelino, Fusté y Lapetra, no fue capaz de pasar la primera ronda, siendo eliminada por Alemanía, entre la decepción, el calor y cantando el Yelow Submarine se nos fue el verano del 66.




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