martes, 28 de julio de 2026

LA VENTANA DE OPORTUNIDAD


           

                 La ventana de oportunidad es mucho más amplia de lo que nos quieren hacer ver. Nueve meses de gestación para prepararnos con seriedad, para lo que todos los años, a partir de ahora con el cambio climático va a pasar. Es completamente necesario que como sociedad, todos y a la una, aprovechemos experiencia y conocimiento para enfrentar lo que a todos nos va a llegar. Si una parte, hasta ahora privilegiada de la sociedad no quiere colaborar, los demás la inmensa mayoría los tendremos que obligar, no puede ser que en la casa de todos, unos pocos, en dinero poderosos, por interés particular, no hagan nada por ayudar. El mundo en el que vivimos es una única casa habitacional que corre peligro de destrucción. Si solventamos esta crisis, que pienso yo que sí, la ventana de oportunidad que se nos abre puede ser la última, España no se puede permitir otra desgracia así. 
      

                    Ya va siendo hora de hablar libremente y decir lo que pensamos, no se porqué nos guardamos lo que sentimos en nuestro fuero interno, cuando observamos la incompetencia de ciertos personajes que no hacen más que arruinar las expectativas y esperanzas de la generalidad de las personas que habitamos en un país que marcha hasta ahora razonablemente bien. Y digo hasta ahora porque la ambición de algunos está desenfrenada y lo único que les preocupa es ocupar el poder, no para arreglar y ayudar a mejorar, si no porque economicamente les irá mejor, solo hay que ver y observar la gestión que han hecho y actualmente hacen de los recursos con que cuentan estas comunidades que trabajan para ayudar a sus leales: ricos especuladores, prensa amarilla, sanidad privada, educación privada y espectáculos privados afines y todo con el ánimo de minimizar lo público, pues ello apenas lo utilizan los suyos, pero ahora se encuentran con algo que no casa con su reducido e insolidario mundo... el fuego, el cambio climático que no hace distingos entre ricos y pobres, es una desgracia de lo más democrática.
                Engañan a un número importante de pobres ignorantes, que a veces resultan determinantes, para poder implantar las políticas que benefician a una clase social enviciada, insolidaria con las clases populares. La lección de vida que ahora están aprendiendo es que La Tierra no les pertenece ni la controlan, que a la hora de la desgracia también les toca y si no aprovechan ahora la ventana de oportunidad, para con nobleza ayudar, las circunstancias, como a todos, los aplastaran y nadie ni pobre ni rico, ni listo ni tonto, ni de izquierdas ni de derechas se librará de sufrirlas, muchos que ahora ríen, llorarán. 

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